A propósito de la fiebre amarilla en Colombia


La fiebre amarilla es una enfermedad prevenible mediante vacunación, causada por un virus que se transmite a través de vectores, principalmente mosquitos. Afecta tanto a las personas como a los primates no humanos (monos) y se caracteriza por una alta tasa de letalidad: aproximadamente una de cada dos personas que desarrolla la enfermedad puede fallecer. Una vez el virus ingresa al organismo, compromete diversos órganos, siendo el hígado el más afectado, donde produce destrucción celular y la liberación de grandes cantidades de bilirrubina en la sangre, lo que ocasiona la coloración amarilla característica de la enfermedad.
Según el Ministerio de Salud y Protección Social (MSPS), desde el año 2024 Colombia presenta un brote de fiebre amarilla, con un total de 68 muertes humanas registradas hasta enero de 2026. Los departamentos con mayor número de fallecimientos son Tolima (44), Putumayo (6) y Meta (3). De manera adicional, se han identificado 78 casos de fiebre amarilla en primates no humanos, concentrados principalmente en los departamentos de Tolima (61), Huila (8) y Putumayo (8).
El MSPS ha implementado diversas acciones orientadas a prevenir nuevos fallecimientos, entre las que se incluyen la educación comunitaria, la vigilancia epidemiológica intensificada, el control vectorial, la actualización de las zonas de riesgo para fiebre amarilla y la aplicación de vacunas, considerada la principal medida de prevención. En relación con la vacunación, el Ministerio informa que entre el 1 de septiembre de 2024 y el 19 de enero de 2026 se han aplicado 4.972.053 dosis en el país.
A la comunidad se le reitera la importancia de vacunarse si reside en zonas de riesgo para fiebre amarilla o si planea viajar a alguna de ellas, teniendo en cuenta que la vacunación debe realizarse al menos 10 días antes del desplazamiento. Asimismo, es fundamental que se informe de manera oportuna el avistamiento de monos enfermos o muertos a los líderes comunitarios o a las autoridades de salud, evitando su contacto o manipulación, dado que los primates no son responsables de la transmisión de la enfermedad, sino víctimas de esta. Finalmente, se recomienda mantener en buen estado las albercas, tanques y demás contenedores de agua, con el fin de prevenir la formación de criaderos de mosquitos.
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Autor
Gerhard M Acero
ESP epidemiología
Fecha de publicación: 30/01/2026
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